Instituto Familia y Pareja
Volver al blog
Terapia de pareja 2 de octubre de 2026Por Rafael Yanguas, psicólogo

¿Cómo saber si mi relación todavía tiene solución?

Una relación en crisis puede recuperarse. La investigación sobre terapia de pareja muestra que es posible mejorar la satisfacción, la comunicación y la cercanía emocional, incluso cuando existen dificultades importantes.

Para saber si vuestra relación todavía tiene solución, conviene mirar más allá de cómo os sentís hoy: ¿existe respeto?, ¿queréis intentarlo?, ¿estáis dispuestos a cambiar algo y no solamente a pedir que cambie el otro?

No se trata de seguir juntos por seguir. Se trata de valorar si podéis volver a construir una relación que merezca ser cuidada, también cuando lo que la ha puesto en crisis es una infidelidad en la pareja.

El amor también es voluntad, decisión y esfuerzo

En Instituto Familia y Pareja entendemos que el amor no es únicamente un sentimiento que aparece y se mantiene solo. También es la decisión de cuidar a alguien, cumplir los compromisos y hacer espacio para sus necesidades. Amar puede exigir esfuerzo y sacrificio: escuchar cuando estamos cansados, reconocer un error, compartir responsabilidades o renunciar a tener siempre la última palabra. No porque nuestras necesidades no importen, sino porque las del otro también cuentan.

La investigación aporta un matiz interesante. Un estudio con 172 matrimonios encontró que la disposición a actuar para mantener la relación se asociaba con mayor estabilidad, más allá de la satisfacción que sentían en ese momento. Es una asociación, no una garantía, pero señala la importancia del compromiso llevado a los hechos.

El compromiso no consiste en aguantar sin cambios, sino en implicarse para que la relación mejore.

Cinco señales de que vuestra relación puede tener un camino de recuperación

1. Ambos estáis dispuestos a intentarlo

Podéis tener dudas y no sentir la misma esperanza. La pregunta es si ambos aceptáis explorar qué está ocurriendo y trabajar en ello.

No es lo mismo decir «no sé cómo arreglarlo» que «no quiero hacer nada para cambiarlo». En terapia, aclarar si los dos queréis reconstruir la relación o si primero necesitáis decidirlo es parte importante del trabajo.

2. Podéis reconocer vuestra responsabilidad

Una pregunta útil es: «¿Qué estoy haciendo yo que necesita cambiar?»

Puede ser interrumpir, evitar conversaciones importantes, incumplir acuerdos o dejar sobre la otra persona demasiadas responsabilidades. Reconocerlo permite plantear objetivos concretos, en lugar de quedarse atrapados en quién tiene la culpa. Esto no significa que ambos seáis responsables de todo ni que lo seáis en la misma medida.

3. Hay espacio para escuchar el dolor del otro

¿Puedes intentar comprender a tu pareja aunque no compartas su interpretación? ¿Puede ella escuchar cómo te sientes sin ridiculizarte?

Desde los enfoques humanistas centrados en las emociones, se trabaja precisamente en reconocer y expresar las necesidades afectivas que quedan ocultas detrás de los reproches o del distanciamiento.

No se trata de dar siempre la razón, sino de que ninguno tenga que luchar para que su experiencia sea tomada en serio.

4. Las promesas empiezan a convertirse en hechos

Para valorar cómo vais, observad conductas concretas: ¿se cumple lo acordado?, ¿se comparten mejor las tareas?, ¿hay más disposición para hablar?, ¿se respetan los límites?

Por ejemplo, «voy a estar más pendiente de ti» es una intención. «Vamos a reservar un rato para hablar y voy a asumir estas responsabilidades» permite comprobar qué está cambiando.

La pregunta no es solamente cuánto promete alguien, sino qué está haciendo de manera sostenida.

5. Queréis construir un futuro que tenga espacio para los dos

Podéis preguntaros: «Si conseguimos cambiar lo que nos está haciendo daño, ¿queremos seguir compartiendo nuestra vida?».

No hace falta coincidir en todo. Sí conviene hablar de lo esencial: cómo queréis convivir, qué compromiso esperáis y qué necesidades no deberían quedar siempre relegadas.

Qué podéis hacer para empezar a recuperar la relación

Os proponemos una conversación sencilla, en un momento tranquilo, centrada en tres preguntas: «¿Qué es lo que más me está doliendo?», «¿Qué necesito de ti?» y «¿Qué estoy dispuesto a cambiar yo?».

Intentad hablar de situaciones concretas. En lugar de «nunca te importo», podéis decir: «Cuando intento contarte algo y seguimos mirando el móvil, me siento lejos de ti». Después, elegid un cambio pequeño por persona y acordad cuándo revisar cómo ha ido. No intentéis resolver toda vuestra historia en una sola conversación.

Si estos intentos terminan una y otra vez en el mismo enfrentamiento, o si notáis que discutís por todo, podéis llevar esa dificultad a consulta de terapia de pareja en Granada. No necesitáis saber solucionarla antes de pedir ayuda.

¿Puede ayudar la terapia de pareja?

Sí. Un metaanálisis de Roddy y colaboradores, publicado en 2020, reunió 58 estudios con 2.092 parejas y encontró mejoras importantes en satisfacción con la relación, comunicación e intimidad emocional. Los resultados respaldan la utilidad de la terapia, pero no significan que todas las parejas se recuperen.

Desde una perspectiva humanista, nuestra propuesta es comprender a las dos personas: qué les duele, qué necesitan y qué les dificulta acercarse. A partir de ahí, se trabaja para expresar las emociones y relacionarse de otra manera, no únicamente para discutir menos. Este trabajo emocional forma parte de enfoques como la terapia focalizada en las emociones.

Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la psicología. Cada pareja y cada familia son distintas, y lo que aquí se describe no anticipa lo que ocurrirá en vuestro caso. Si os reconocéis en lo que habéis leído, podéis ver cómo trabajamos en terapia de pareja o escribirnos sin compromiso.

Da el primer paso hoy

Pedir ayuda es un acto de valentía. Cuéntanos qué te ocurre y te proponemos un primer horario, presencial u online.