La investigación psicológica y la experiencia clínica muestran que existen parejas capaces de recuperarse después de una infidelidad. El camino suele ser difícil, irregular y emocionalmente exigente, pero es posible reconstruir la confianza, recuperar la intimidad y establecer una relación satisfactoria. En algunas parejas, ocurre algo todavía más impactante: después de haber atravesado realmente el proceso de reparación, llegan a desarrollar una relación más profunda, consciente y cohesionada que la que tenían antes de la crisis. No porque la infidelidad haya sido beneficiosa, sino porque el proceso de reconstrucción las obliga a hablar, comprenderse, mostrarse vulnerables y revisar aspectos de la relación que quizá llevaban años sin afrontar.
¿Por qué duele tanto una infidelidad?
Una infidelidad no supone únicamente descubrir que nuestra pareja ha mantenido una relación sexual o emocional con otra persona. Lo que muchas veces se rompe es algo mucho más profundo: la sensación de seguridad dentro de la relación.
La pareja suele representar un espacio psicológico de confianza. La persona con la que compartimos nuestra intimidad es también aquella de la que esperamos seguridad, protección emocional y honestidad.
Cuando aparece una infidelidad pueden romperse simultáneamente varias creencias: “Creía conocer a mi pareja”; “Creía saber cómo era nuestra relación”; “Creía que podía confiar”; “Creía que nuestra historia había ocurrido de una determinada manera”.
La investigación ha encontrado incluso síntomas similares a los observados después de acontecimientos traumáticos. En un estudio realizado con 73 adultos jóvenes que habían sufrido una infidelidad, un 45,2 % presentó una intensidad de síntomas compatible con probable estrés postraumático relacionado con aquella experiencia. Estos resultados deben interpretarse con prudencia (era una muestra pequeña y joven y no significa que toda infidelidad provoque un trastorno de estrés postraumático), pero reflejan la enorme intensidad psicológica que puede adquirir una traición afectiva. También se han encontrado asociaciones entre infidelidad, depresión, ansiedad y un importante deterioro del bienestar psicológico.
Proceso de recuperación
Una de las características más importantes de este proceso es que la recuperación no suele ser lineal. Un estudio basado en entrevistas a personas que habían experimentado una infidelidad describió inicialmente una auténtica “montaña rusa emocional”, seguida posteriormente por un periodo de reorganización y, finalmente, por intentos de reconstrucción de la confianza. Es frecuente pasar de la rabia a la tristeza, de la esperanza al rechazo o del deseo de acercarse nuevamente a la pareja a la necesidad de distanciarse.
Esto explica por qué una pareja puede vivir momentos aparentemente contradictorios. Una noche pueden hablar durante horas, abrazarse y sentir que todavía existe amor entre ellos. Al día siguiente, una palabra, una fotografía o un recuerdo pueden desencadenar nuevamente rabia, tristeza o desconfianza.
Investigaciones cualitativas más recientes han encontrado precisamente esa oscilación entre conexión y desconexión durante la recuperación. En un estudio con personas que habían sufrido una infidelidad aparecieron cuatro necesidades de vital importancia en el proceso de recuperación: hablar sobre lo ocurrido, conocer la verdad, reconstruir la confianza y restaurar el equilibrio moral que la traición había alterado.
Entonces, ¿se puede recuperar realmente una pareja después de una infidelidad?
Sí. La evidencia disponible indica que muchas parejas pueden experimentar una recuperación importante.
Uno de los estudios clínicos más interesantes analizó a 145 parejas que acudieron a terapia debido a una infidelidad y las comparó con 385 parejas que acudían por otros problemas. Las parejas afectadas por infidelidad comenzaron el tratamiento con mayor malestar y más síntomas depresivos. Sin embargo, siguieron mejorando durante la terapia y también después de finalizarla. A los seis meses de seguimiento, las diferencias entre las parejas que habían sufrido una infidelidad y las demás parejas ya no eran estadísticamente significativas.
Otro estudio realizado dentro de un ensayo clínico encontró que las parejas en las que la infidelidad había sido revelada antes o durante la terapia podían experimentar mejoras importantes en satisfacción relacional.
En la terapia de pareja tras una infidelidad no se trata únicamente de enseñar técnicas de comunicación. Se intenta comprender qué está sintiendo cada persona, qué necesidad existe detrás de determinadas reacciones, qué miedo aparece, qué significado tiene la relación y qué experiencia emocional necesita ser reparada.
¿Qué se trabaja en terapia después de una infidelidad?
Aunque cada pareja necesita un tratamiento individualizado, el proceso suele incluir algunos grandes objetivos:
1. Detener el daño y estabilizar emocionalmente a la pareja
En las primeras etapas quizá ni siquiera sea posible hablar tranquilamente sobre el futuro de la relación. Primero es necesario disminuir el caos. Hay que trabajar la ansiedad, las discusiones constantes, las preguntas repetitivas, las conductas impulsivas y los momentos de enorme sufrimiento emocional. También suele ser imprescindible que haya terminado realmente la relación paralela si el objetivo es reconstruir la pareja. Sin una mínima sensación de estabilidad, resulta extraordinariamente difícil empezar a reconstruir la confianza.
2. Dar espacio al dolor
Desde la perspectiva humanista con la que trabajamos en Instituto Familia y Pareja, la terapia no intenta eliminar rápidamente el dolor. Primero intenta comprenderlo y permitir que pueda expresarse adecuadamente. La persona herida necesita poder hablar de su rabia, su tristeza, su miedo o su sensación de humillación. Por supuesto, necesita sentir que esas emociones son escuchadas.
3. Comprender qué ocurrió sin justificarlo
Existe una diferencia fundamental entre comprender una infidelidad y justificarla. La responsabilidad sobre la decisión de ser infiel pertenece a quien tomó esa decisión. Pero para que una pareja pueda reconstruirse resulta importante entender qué factores personales, emocionales, vitales o relacionales estaban presentes.
Comprender lo sucedido permite transformar una experiencia aparentemente caótica en algo que puede ser pensado, elaborado y situado dentro de la historia de la pareja.
4. Reconstruir la confianza
Es sin duda el paso que cierra el proceso terapéutico. La confianza se restituye sobre todo con experiencias repetidas a lo largo del tiempo que se ejecuten en coherencia con lo que la pareja necesita. En definitiva, la confianza en la relación de pareja aparece cuando existe la certeza de que está habiendo una coherencia entre lo que se habla y lo que se hace. Es el objetivo terapéutico que más tiempo se lleva en lograr su consecución.
Este artículo es informativo y no sustituye la valoración de un profesional de la psicología. Cada pareja y cada familia son distintas, y lo que aquí se describe no anticipa lo que ocurrirá en vuestro caso. Si os reconocéis en lo que habéis leído, podéis ver cómo trabajamos en terapia de pareja o escribirnos sin compromiso.
